Roberto López Moreno, la poesía en tiempos de penuria

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El poeta chiapaneco tiene un nuevo libro de relatos de corte erótico y espera publicar poemario dedicado al arte del albur

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El poeta chiapaneco tiene un nuevo libro de relatos de corte erótico y espera publicar poemario dedicado al arte del albur

Flor de tres pistilos (Cofradía de Coyotes) es el nuevo libro del escritor mexicano Roberto López Moreno (Huixtla, Chiapas, 1942), literatura erótica con gran sentido del humor. Entrevistado, López Moreno también habla de Lengüerío (Ediciones del Lirio), donde hallamos su más reciente poemural.

―Don Roberto, ¿cómo se originan estos cuentos eróticos narrados con singular buen humor en Flor de tres pistilos?

―Como buena mujer o como mujer buena (el orden de los factores no altera el cálido producto), Flor Mediz, por ejemplo [protagonista del cuento “Filosofía de hinojos”], siempre tendrá la boca llena de razón. ¿Has visto a una mujer perder alguna discusión frente al “sexo fuerte”? De ahí surgió la idea de escribir ese cuento, para congraciarme con la realidad y que no se me acusara de escritor que elude las verdades de este mundo. Flor Mediz debe estar muy contenta de que se le reconozcan sus méritos de género.

―¿Qué le invita a escribir estos cuentos con sugestivos títulos, como “El sexófono” o “Senositis”?

―Me incliné por esos títulos porque, visto con un poquito de detenimiento, hablan por sí solos los picarones. El sexófono, por ejemplo, de inmediato nos remite a una marimba carnal. Comprenderás que, como buen chiapaneco, tenía que sacarle partido a esa condición. Todos los chiapanecos llevamos una marimbita en la bolsa que está del lado del corazón; en este caso se trata de una marimbota en un lado de la cama.

Hablando de libertades…

―Escribe usted que “personajes que preservaban lo más posible su semen lo fueron Shakespeare, Thoreau, Gandhi, Buda, Pitágoras, Hipócrates, Galeno, Aristóteles, hasta Beethoven”. Y que Gandhi decía (decía Flor que así decía): “El horror con que la literatura considera la pérdida inútil del fluido vital no es una superstición nacida de la ignorancia… Seguramente es criminal para un hombre el tirar a la basura su posesión más preciosa”. ¿Cuando escribe estas fantasías consulta pasajes de la Historia o todo es producto de su imaginación?

―Te aseguro que lo de Thoreau y lo de Gandhi no tiene nada de fantasioso, son mentalidades concentradas y justas que nada tienen que ver con el dispendio de nuestra adolescencia, la que fue arrojando su energía en cada rincón de la casa. Tal fue el dispendio que me acuerdo de aquellas competencias manuales en los entusiasmos de la secundaria en donde cada quien se ponía a prueba a ver quién llegaba más lejos con la potencia del sagrado líquido.

―¿Por qué la mayoría de la gente “respetable” le tiene exagerado respeto al lenguaje sexual, al erotismo literario? ¿Qué tan seria debe ser la escritura en este específico proceso de la vida?

―La mayoría de la gente “respetable” le tiene miedo al lenguaje (no a la sexualidad, que la practica en lo oscurito) por ser víctima de los traumas que han dejado las religiones en nuestra conciencia, traumas que las burocracias políticas promueven porque todo acto o pensamiento que provenga de la sensualidad es un peligro para la estabilidad política.

“¿Cómo veo esto último?

“La sensualidad… y la cultura, hablando de las artes en general, son vehículos de libertad, son energía e imaginación para las libertades (para la libertad) del ser humano”.

Personas afinadas culturalmente…

―Hablemos ahora de Alburemas…

―Es vasta mi producción en estos temas y en los otros, que siempre son éstos, procuro el mejor aliño pa’ponerle Jorge al niño. Comprenderás que en este renglón me causan mucha risa los “modositos”. Apenas tendría como 14 años de edad cuando se me ocurrió aquello de “poeta culto que epigrafiaste / tus malos versos / con buenos versos de Rimbaud / ¡Toma tus versos como ataúd!”. Y desde entonces saqué boleto para no aspirar a ninguna beca del Fonca. Automáticamente desapareció alguna posible aspiración para formar parte de los 229 treintañeros, no 30 ñeros.

―“Como se orina en los tigres / esta avecilla de marras / por ahí dicen que le dicen / el pájaro que mea garras”. Es de su libro Alburemas, que, me dice usted, aún no se ha publicado. Es difícil creerlo…

―Lo difícil es publicar aquí en México. Sin duda es una proeza, sobre todo si es un libro de cultura. “Murió el poeta Lazcano / envuelto en unas chaquetas. / Hágame el favor, paisano, / cómo mueren los poetas”.

―¿Así trata México a sus poetas?

―Así nos tratan. Somos países incompletos, no estructurados y ridículos a final de cuentas, con una historia parchada y deficiente que le va a costar mucho trabajo a un hombre en seis años enderezar, porque son hechuras que vienen desde 1810. Lo que necesitamos son personas afinadas culturalmente.

La impureza del poemuralismo

―Chiapas es tierra de poetas. ¿Qué piensa de la elegía “Pan y Vino” de Hölderlin? ¿Y para qué poetas en tiempos de penuria?

―La poesía te da una voz y en tiempos de penuria necesitas robustecer esa voz, sentir la compañía, el eco de esa voz. Hölderlin tenía una idea abierta sobre esto, la cual decía: “Un conocimiento sin cultura es desperdicio”. La cultura es fundamental. Tengo citas de Hölderlin en algunos de mis poemas. Leeré la siguiente: “Was aber bleibt, wird von Dichtern begründet / Pero lo que perdura lo fundan los poetas”.

―La poesía también denuncia la injusticia, celebra al amor.

―Justamente uno de los ingredientes fundamentales del poemuralismo es la posición social. El poemural siempre debe ser la voz de la sociedad que está en lucha permanente por un presente y un futuro mejores. El poemuralismo yo lo pensé hace muchos años. Para hacer este Lengüerío tuve que escribir mi octavo poemural, porque ni modo de dejar a los poetas solos.

―¿Le han invitado a formar parte culturalmente de la función pública?

―Platicaba hace algún tiempo con mi esposa sobre el asunto de entrarle al sistema de la lambisconería, pero no me agrada. Entonces me decía ella: “Es que todos te caen mal”. No es así, lo que pasa es que no tiene uno que condescender con esas cosas, que se vayan al diablo, pero lo paga uno caro. Todos estos libros que ves aquí [señala el escritor cuatro niveles con cientos de libros en la sala de su casa] son libros míos o en los que por algún motivo se me menciona. Pero yo no sé cómo fue que se publicaron, porque en condiciones como la mía es un milagro. Entonces yo estoy lleno de milagros.