‘Love Will Tear Us Apart’, la canción con la que Ian Curtis advirtió sobre su trágico final

El cementerio de Macclesfield, a unos 40 minutos al sur de Manchester, es el lugar de peregrinaje privilegiado para los aficionados de Joy Division. Ahí se encuentra la tumba de Ian Curtis, su histórico cantante y líder, que solo exhibe una lápida con la fecha de su muerte, el 18 de mayo de 1980, y el título de la canción más popular del grupo, Love will tear us apart (El amor nos separará). Fue publicada un mes después de su suicidio —se ahorcó en la cocina de su casa mientras escuchaba el álbum de Iggy Pop, The Idiot (1977)— y para muchos representa su testamento, el relato de una fallida historia de amor y de una profunda e incurable depresión.

Paradójicamente, fue precisamente Deborah Woodruff, su esposa, quien eligió esa frase. “Love Will Tear Us Apart representaba muy bien como nos sentíamos. Sus intenciones y sentimientos se leían en la letra. Durante su vida parecía todo equívoco, pero todo se reveló cuando era demasiado tarde para hacer cualquier cosa”, cuenta en su libro La vida de Ian Curtis y Joy Division: Touching from a distance (Metropolitan Ediciones de España), luego utilizado como base de la película biográfica Control (2007).

Woodruff lo conoció a mediados de los 70, cuando ninguno de los dos alcanzaba los 20 años. Al principio, Curtis era una persona que no llamaba la atención. Un tipo normal. Su carácter empezó a cambiar a partir del matrimonio, en 1975, y especialmente desde su entrada en el mundo de la industria musical como cantante de Joy Division. El éxito de crítica que la banda consiguió con el disco Unknown Pleasures (1979) había aumentado las expectativas y cargado a Curtis de presión. Había comenzado a sufrir ataques de epilepsia, que incluso llevaron a suspender algunos conciertos.

“No importaba como se sentía, para el espectador se había convertido en una marioneta de la industria musical", afirma Woodruff. Según su versión, el día después de la grabación del video de Love will tear us apart, el 26 de abril, Ian le había revelado su intención de dejar Joy Division. Con Unknown Pleasures y el sencillo Transmission (1979) ya había cumplido sus ambiciones.

En el agosto de 1979, el cantante fue entrevistado por la periodista Annik Honoré, fallecida en 2014, con la que empezó una historia de amor que duró hasta su muerte. En una entrevista a un medio belga, Honoré explicó que nunca tuvieron ninguna relación sexual, describiendo el sentimiento como algo platónico, una consecuencia de las medicaciones a las que Curtis estaba sometido y del fracaso del matrimonio: “Una de sus cartas dice que la relación con Deborah ya había terminado antes de que nos conociéramos”, afirmó. En cambio, para Woodroff la infidelidad “formaba parte de la enfermedad”.

Curtis siempre sostuvo que sus letras se abrían a cualquier tipo de interpretación, por lo que nadie se preocupó de que detrás de Love Will Tear Us Apart se escondiera una señal de alarma, pese al significado claro de las palabras: “Cuando la rutina muerde con fuerza, y las ambiciones están por los suelos, y el resentimiento está por las nubes, pero las emociones no crecen./ Y estamos cambiando nuestros caminos, tomando carreteras distintas./ Entonces el amor, el amor nos separará de nuevo”. Es más, era todo lo contrario.

El mayor éxito comercial de Joy Division sorprendió por su melodía pop, optimista, en contraste con la ambientación oscura y depresiva que caracteriza sus otras canciones. La presencia de los sintetizadores reemplazaba la guitarra de Bernard Sumner y la línea de bajos de Peter Hook le daba más volumen y se mezclaba perfectamente con la voz profunda y grave. “Nuestras piezas eran angustiosas, así que podíamos escondernos detrás de ellas. Sin embargo, Love Will Tear Us Apart era abierta y frágil, ligera. Sabíamos que era buena, pero no pensábamos que fuera a tener tanto éxito”, cuenta Hook en el libro Unknown Pleasures: Inside Joy Division.

En la dinámica del grupo, Curtis no componía música, pero entendía dónde una melodía podía llegar y la acompañaba hacia forma más definida. Cuando esta maduraba, le ponía letra. El fundador del sello discográfico Factory Records, Tony Wilson, que producía el material de Joy Division, le regaló un disco de Frank Sinatra para que pudiera inspirarle en los trabajos sucesivos. Se piensa que esto influyó Curtis a la hora de modificar su voz en Love will tear us apart y en Closer (1980, el álbum póstumo de la banda).

El proceso de composición de Love Will Tear Us Apart obsesionó al productor artístico de Factory, Martin Hannett. Una vez despertó al baterista Stephen Morris a las cuatro de la mañana y le obligó a viajar inmediatamente al Strawberry Studios de Stockport, cerca de Manchester, para grabar nuevamente su parte. Las sesiones de grabación iniciales se desarrollaron en el Pennine Sound Studios de Oldham en enero de 1980, pero la toma no satisfizo al grupo.

La versión más famosa se terminó entre los Strawberry Studios y los Britannia Row de Londres, donde grupos como Pink Floyd concibieron sus éxitos. Las discusiones sobre cuál era la mejor versión se resolvieron con la publicación de ambas. En el sencillo aparecen juntas a otra canción, These Days.

Factory, entreviendo el futuro éxito, empujó a la banda a grabar también un vídeo promocional, que fue filmado el 25 de abril en las salas de ensayo de TJ Davidson en Manchester. El grupo actuó en vivo siguiendo la canción original, lo que causó problemas de sincronización. En un momento dado, la imagen parece estropearse y tomar un color marrón que encaja con el ánimo oscuro de Joy Division y con la atmósfera postindustrial del norte de Inglaterra.

A la hora de la publicación, Ian Curtis ya se había suicidado y con su muerte se declaró la de Joy Division. De repente, todo el sufrimiento detrás de la letra de Love Will Tear Us Apart pareció ser más claro que nunca. “Nunca hablábamos de nuestra música, ni la analizábamos. Solo cuando lees las letras te das cuenta… Si alguien lo hubiera hecho habríamos intervenido inmediatamente. Pero no lo hicimos, nos conformamos con lo que nos decía Ian y él siempre decía que estaba bien”, sentenció Hook.