Par de Reyes, importante libro de la literatura mexicana

Jorge Ayala Blanco, historiador y crítico de cine, consideró a Los hermanos del Hierro (1961), "la película más perfecta del cine mexicano". Lo cierto es que sobresale en la filmografía de Ismael Rodríguez (director de la trilogía de Pepe “El Toro”) por ser su propuesta más arriesgada y con mayores logros formales. Mucho de la brillantez de Los hermanos del Hierro se debe a la pluma de Ricardo Garibay, autor del guión cinematográfico, un hombre de letras de innegable talento, que además asimiló por completo el oficio de escribir para el cine.

La cinta cuenta la historia de los hermanos Reynaldo y Martín del Hierro, quienes, en su infancia, han sido testigos del asesinato de la figura paterna. Su madre, desde entonces, los adiestra obsesivamente para vengar aquella muerte.

La pareja protagónica, Antonio Aguilar y Julio Alemán, no alcanzará en otra cinta el brillo de ésta, que los consolidó como estrellas del cine nacional. Columba Domínguez nos dará una muestra de sus alcances como actriz -fuera de los dominios de su marido El “Indio” Fernández- e Ismael Rodríguez explorará terrenos que incluso contradicen a los estereotipos que él mismo construyó durante los años cuarenta. En este sentido, es una cinta peculiar, sin madres abnegadas ni charros que canten a la menor provocación. Como nunca en el cine de Rodríguez, las canciones incluidas en la cinta justifican su función dramática.

En cuanto a su temática, Los hermanos del Hierro es un western de avanzada, que se cuestiona el machismo exacerbado y el absurdo de la violencia como el único medio para resolver los conflictos. A diferencia de un western tradicional en el que se establece de entrada una situación maniquea en que los buenos enfrentan a los malos, Garibay nos presenta una problemática compleja que tiene como ejes el odio enfermizo y la venganza como una herencia fatal, mismas que hacen de Martín del Hierro un asesino despiadado y el tercero en discordia de una historia de amor tan frustrada como la redención de esta familia envuelta en una espiral de violencia.

Durante los años setenta se dio un curioso fenómeno editorial: la adaptación literaria de películas de gran éxito comercial. De esta forma llegan a las librerías títulos como El último tango en París de Robert Alley (1973), basado en la película de Bernardo Bertolluci, y Calígula de Gore Vidal, (1979) de William Howard, basado en la cinta de Tinto Brass. Dichas ediciones eran un subproducto del proyecto cinematográfico cuya pretensión era prolongar el ciclo comercial de las películas.

La intención de Ricardo Garibay es radicalmente distinta. Veinte años después, con toda legitimidad, el autor retoma la historia de Los hermanos del Hierro, para componer Par de reyes (1983), un canto épico, donde el uso del lenguaje popular y la ortografía fonética con palabras compuestas y contracciones, dan la despedida a la figura del macho norteño, genéticamente violento y fatalmente irresponsable, que debe desaparecer para dar paso a un nuevo estado de cosas.