San Pedro y San Pablo Ayutla, sin agua contra el COVID-19

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Los pobladores de Ayutla carecen de agua desde hace tres años.

CIUDAD DE MÉXICO.- Lavarse las manos con frecuencia, una de las medidas básicas para evitar el contagio por COVID-19, resulta casi imposible para los pobladores de San Pedro y San Pablo Ayutla, en la Sierra Norte de Oaxaca.

Desde hace tres años carecen de agua, al serles cortado el acceso al manantial que los abastece, en una disputa con el vecino Tamazulápam y el 80 por ciento de la población depende de ese afluente.

Laura Morales, aval ciudadana de este municipio, habla de los esfuerzos desesperados para evitar el contagio.

Por los altavoces del Palacio Municipal o por la radio comunitaria se explica qué es el coronavirus y se difunden las recomendaciones.

"El lavado de manos es muy complicado porque en Ayutla no contamos con agua desde hace casi tres años; hace mil 56 días con el día de hoy (...) tememos mucho que llegue un caso (de coronavirus) porque no vamos a tener las condiciones", dice Morales con preocupación.

El escenario no es fácil con tantos adultos mayores y numerosos casos de hipertensión, insuficiencia renal, diabetes y muchas mujeres embarazadas.

Ayutla, con unos cuatro mil habitantes, cuenta con una Unidad Médica Rural con un médico residente y dos enfermeras, pero una de ellas está de incapacidad por enfermedad.

"Ya nos comentó el doctor que en cualquier momento lo retiran, nos quedaríamos con una enfermera", advierte Morales.

En la Unidad Médica Rural 117 del IMSS ni siquiera el médico y la enfermera cuentan con cubrebocas.

El Seguro Social no los ha abastecido con lo básico.

Cuando una urgencia médica se presenta, los pobladores de Ayutla evitan acudir al hospital regional de Tamazulápam debido al conflicto por el agua.

En las pequeñas farmacias se agotaron los cubrebocas.

El Colectivo de Mujeres de Ayutla se movilizó y consiguió tres mil cubrebocas en donación que ha repartido a las personas más vulnerables.

"Es muy difícil porque la gente no está acostumbrada al cubrebocas, la incredulidad es todavía bastante", dice Morales.

Añejo conflicto 

Ayutla, puerta de entrada a la región mixe, es el punto de descanso y recarga para los peregrinos que se dirigen al Santuario de Santa María Alotepec donde en estos días, se celebra la fiesta grande que no suspendieron a pesar de la pandemia. 

El municipio decidió aplicar filtros sanitarios como medida de protección, canceló sus fiestas, las actividades deportivas y las clases de música para niños, una tradición en la región, mientras lucha contra la pandemia, sin agua.

Morales relata que antes no había necesidad de ir con camionetas al manantial para llenar bidones y tinacos para abastecerse, pues contaban con tuberías que iban desde al manantial hasta San Pedro y San Pablo.

Sin embargo, desde el 5 de junio de 2017 Tamazulápam cerró las válvulas y en agosto de ese año destruyó los tanques y 400 metros de tubería.

A pesar de los reiterados pedidos a las autoridades oaxaqueñas e incluso de llevar su queja ante la CNDH el pasado 31 de marzo, que emitió medidas cautelares, no han logrado la reconexión al manantial que dotaría otra vez de agua a Ayutla.