Sigmund Freud en mi tiempo

CONSULTORIO DEL ALMA, CUENTA CONMIGO

Antes de estudiar la licenciatura de Psicología, solo conocía el nombre de Sigmund Freud y algunas de sus aportaciones, como sus teorías sobre las etapas sexuales infantiles; durante la carrera tuve un mayor acercamiento y a partir de ahí no me pude desprender de él.

Interés y ambivalencia

Mi interés por el psicoanálisis fue definitivo al realizar la lectura obligada de algunos textos en las materias de Psicología del pensamiento y Psicología de las relaciones de pareja. Al leer sus textos, muchas veces me quedaba un poco incrédula; más bien, me rehusaba a aceptar sus teorías sobre la sexualidad femenina y el complejo de Edipo; incluso me causaban molestia.

Sin embargo, tenía tres hijos pequeños en los que podía observar de manera directa a través de sus conductas aquellas teorías que me inquietaban; yo misma no recordaba mi infancia y tenía un concepto sobre mí que no cuadraban con lo que Freud decía. Algo que desconocía eran las cualidades psíquicas que me impedían conocerme y observarme de manera sensata. Una de ellas, la negación.

La elección

De todas las teorías que me anoticié durante la carrera, sólo me convenció precisamente aquella que me planteaba contradicciones y despertaba enojo. Elegí un camino escabroso, difícil, sobre todo para la situación familiar que vivía en esa época; eso no era nuevo para mí, pues cuando decidí estudiar la carrera, recibí un sinfín de críticas; la más generalizada, que no tendría éxito; para cuando me incliné por el psicoanálisis, resultó un tipo de blasfemia para mi madre, pues, aunque ya tenía el hábito de la lectura, comencé a dedicarle mucho más tiempo. Cada vez que mi madre me veía leer un libro, preguntaba si en la carrera de Psicología nunca se deja de estudiar; yo le respondía que uno no tiene por qué dejar de estudiar, aunque no se curse una carrera o a pesar de que ya se ha terminado.

Mi madre

He de mencionar que mi madre era mujer de campo, nunca pisó una escuela, pero su aguda inteligencia se dejaba ver en cada acto de su vida; para ella, lo importante era el trabajo, que es indispensable para ser un sujeto autónomo.

El psicoanálisis ha traído un enriquecimiento, sobre todo por las ventajas hacia mi vida con el trabajo psicoanalítico personal, donde pude darle un nuevo lugar a esa gran mujer con quien establecí en mi juventud una relación tensa y de conflicto, como es el caso de muchas mujeres. Lo demás llegaría años más tarde por añadidura, junto con la fortuna de encontrar a personas que hoy ocupan un lugar en mi corazón, además de Sigmund Freud.

La vigencia del psicoanálisis

Hoy puedo dar cuenta por mi experiencia clínica personal y la de mis pacientes, que el psicoanálisis continúa vigente, que sus teorías de la sexualidad y del inconsciente perduran a través del tiempo.

Escucha el programa que hemos preparado para que tengas un espacio de orientación, titulado Charlas en cuarentena, que se transmite de lunes a viernes en punto de las 12 del día a través de http://mixlr.com/radiounivas.

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