Reflejan miedos perennes en 'El Nombre de la Rosa' 

CIUDAD DE MÉXICO.- Los asesinatos en una abadÌa italiana del siglo 14 que retrata la novela 'El Nombre de la Rosa' y el mundo de hoy dialogan entre sÌ, aunque parezcan distantes. AsÍ lo cree Giacomo Battiato (Los Paladines), co-escritor y director de la adaptación del libro de Umberto Eco a la pantalla chica, quien lamenta que el fundamentalismo haya pervivido a través de los siglos.

En las páginas de Eco, dice en videollamada, los libros sobre el humor y la risa son censurados. Hace apenas cinco años, por otro lado, el semanario satírico Charlie Hebdo, en París, fue objeto de un ataque terrorista por una caricatura del profeta Mahoma. "Se le tiene miedo a la comedia, a la ironía, a la risa, porque puede mostrarnos el verdadero rostro de los poderosos. Ese es el tema principal de la novela y resuena hoy", reflexiona el cineasta.

A estrenarse hoy por Starzplay, El Nombre de la Rosa lidia también con las caras de la religión (pobreza/riqueza), las herejías, la persecución por fe, el negacionismo a la ciencia o, incluso, si la política debe o puede ser laica.

"Desde Estados Unidos a Irán, en la actualidad, el debate sobre si las leyes deben ser influidas por la religión sigue ahí", menciona Battiato.
El actor John Turturro (El Gran Lebowski) es el encargado de interpretar al fraile franciscano Guillermo de Baskerville, personaje adelantado a su tiempo que Eco construyó mezclando al detective Sherlock Holmes y al filósofo Guillermo de Ockham.

Junto con su pupilo, Adso de Melk (Damian Hardung), De Baskerville, dueño de una inteligencia y una capacidad deductiva prodigiosas, tratar· de investigar la serie asesinatos que aterrorizan una abadÌa alpina, dueña de una biblioteca fantástica.

Porque el manto que adorna todas las reflexiones filosóficas, políticas y sociales de la historia es el thriller. "Un misterio a la Arthur Conan Doyle o Agatha Christie", dice Battiato. "Hay un asesino serial y una única ubicación, en este caso una abadía en las montañas entre la neblina. ¿Quién es el asesino?".

La superproducción italo-alemana fue echada a andar antes de la muerte de Eco en 2016, por lo que tenÌa la aprobación del profesor erudito de Milán.

Sin embargo, siempre previsor, el también autor de Baudolino y El Péndulo de Foucault dejó encargada la supervisión final a su hijo, personas clave de su editorial y hasta historiadores. No quería, comenta Battiato, que todo acabara en algo como el filme de 1986, con Sean Connery al frente y dirigido por Jean-Jacques Annaud.

"Nunca quedó convencido. De hecho, retiró su nombre de los créditos. No le gustó. Yo trabajé de manera honesta. Fue un trabajo enorme, pero se alegraron. "Turturro estuvo muy involucrado. Yo quería que co-escribiera esto, porque De Baskerville debía ser suyo. En la pre-producción, me ocupaba todo el dÌa y por las noches hacía Skype con John y discutíamos su personaje".

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"Turturro es un fantástico actor, muy concentrado, casi obsesivo con su trabajo", Giacomo Battiato, director y coescritor.